12 may 2021

El profesor universitario

12 mayo 2021

El profesor universitario

Por fin Víctor tendrá un ingreso extra. ¡Será docente universitario!

Bien jugado. Hace meses envió su currículum a una universidad privada. La esposa de un compañero del banco trabaja allí y le pasó el dato: estaban buscando profesores para la Facultad de Economía. Y hoy le acaban de consultar si podrá dictar un curso electivo llamado Herramientas Informáticas para las Finanzas.

Podrá, por supuesto. Le pagarán un sueldo mensual según el cálculo de las horas dictadas y a Víctor le parece justo.

—Por fin cobraré completo —se ilusiona Víctor, pero el entusiasmo le durará poco.

Cada mes, la institución educativa retendrá un fondo de su sueldo.

—El fondo mensual garantiza que las profesoras y los profesores cobren una cantidad durante el ciclo de verano, aunque no se abran sus cursos en esos meses —le explica una amable señorita cuando se acerca al campus para firmar el contrato.

—No entiendo —Víctor se molesta.

—Usted dictará sus clases entre agosto y diciembre, profesor. Pero no se puede asegurar que su curso se abra entre enero y marzo. Aun así, usted recibirá ingresos durante esos tres meses. Y será gracias a ese fondo que se le va a retener.

La palabra “retener”: eso es algo que Víctor sí escucha.

—Por todos lados me retienen —protesta.

—Es para beneficiarlo a usted, profesor. Y se podría mantener la continuidad de su tiempo de servicios y de sus aportes, aunque no dicte durante el verano.

—¿Y eso a quién le importa?

La amable señorita parece acostumbrada a atender al público y deja pasar la descortesía.

De pronto, Víctor ya no quiere ser docente universitario. Se va de la universidad sin firmar el contrato.

Le gusta la idea de la docencia, así que buscará una plataforma virtual donde también estén contratando profesores, pero sin tanta formalidad.

—Formalidad. Tú tienes la culpa.

Si la informalidad fuera tan dañina como dicen, no habría tanta gente informal, ¿no? En eso se pone a pensar Víctor mientras inventa una excusa para disculparse con la esposa de su compañero de trabajo. Total, debe de haber miles de candidatos para profesores. Miles de tontos como él, resignados a los descuentos.

De vuelta en casa, encuentra a Sebastián, su hijito de un año, intentando caminar.

¿Y si regreso a la universidad mañana? Sebastián da un paso y mira a su papá con carita de triunfo. Víctor no sabe qué hacer.

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Víctor siempre ha querido viajar fuera del Perú. Adonde sea, un viajecito para conocer. Pero la plata no le alcanza.

¿Todavía con dudas sobre los aportes? Quizás te faltan datos. Búscalos aquí.

Víctor dejará de molestarse cuando esté informado.